Inicio 30 de Diciembre de 2011

USD Obs.:     :     UF:     UTM:



¡Torres del Paine en peligro ...

¡Torres del Paine en peligro otra vez!


A pesar de ser declarada patrimonio de la biósfera por la Unesco, los incendios en la zona son algo recurrente, principalmente por descuidos de visitantes, y lo más peligroso es que los fuertes vientos de la Patagonia hacen que se propaguen de manera muy rápida.

El nuevo incendio en Torres del Paine, que a la fecha ya ha consumido más de 5.700 hectáreas de bosques y pastizales y ha obligado a la evacuación de turistas y al cierre del parque nacional, es un triste recuerdo de que se deben extremar las medidas para practicar un turismo responsable en áreas protegidas, para evitar dañarlas y asegurar que puedan ser disfrutadas por futuras generaciones.

Aunque las causas del actual incendio sólo se conocerán una vez que se logre controlar el fuego y se pueda realizar una investigación detallada de lo sucedido, todo apunta, según la alcaldesa de la comuna de Torres del Paine, a la irresponsabilidad de algún turista.

El Parque Nacional Torres del Paine es uno de los íconos del turismo de naturaleza en Chile. Ubicado en la Patagonia chilena, cubre un total de 181.414 hectáreas y es uno de los destinos preferidos para el trekking a nivel mundial, particularmente por su famoso circuito W. En 1978 fue declarado Reserva de la Biosfera, por la UNESCO, porque es una de las zonas representativas de los distintos ecosistemas del mundo que sirven como patrones para medir los impactos del hombre sobre el ambiente.

Las formaciones rocosas conocidas como las “torres del paine”, los glaciares Grey y Dickson, las numerosas cascadas y lagos y su abundante fauna, que incluye a especies amenazadas como el cóndor, el puma y el huemul, son algunos de los principales atractivos de esta área protegida.

Sin embargo, los incendios en la zona son algo recurrente, principalmente por descuidos de visitantes, y lo más peligroso es que los fuertes vientos de la Patagonia hacen que se propaguen de manera muy rápida.

Hace sólo unos meses, en febrero de 2011, ya tuvimos que lamentar un incendio. Un turista israelí que realizó una fogata en un área no autorizada ocasionó un nuevo incendio que no tuvo las mismas consecuencias desastrosas del anterior debido a que la lluvia que caía ayudó a controlar las llamas. El turista fue expulsado del Parque Nacional y declarado un visitante no grato por su irresponsabilidad.

Pero el más feroz ocurrió en febrero de 2005 cuando un incendio forestal que duró 10 días en el Parque Nacional Torres del Paine afectó a más de 13.000 hectáreas, cerca del 7% de su superficie. La causa fue la inflamación de una cocinilla que un turista checo utilizó en un área de pastizales no autorizada para acampar. El desastre fue tal que La República Checa sin demora ofreció ayuda para la recuperación de los sectores dañados y envió expertos checos. En diciembre de 2010 terminó el proyecto de cooperación forestal “Asistencia en renovación de ecosistemas dañados por el incendio en el Parque Nacional Torres del Paine”, que duró 5 años e incluyó la forestación con 180.000 plantas de Lenga (Nothofagus pumilio).

Luego del incendio de 2005 se pensó que los turistas habrían aprendido acerca de la importancia de respetar las áreas autorizadas para visitantes. Pero pese a la amplia cobertura de estos desastres en la prensa y las normas que la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la agencia gubernamental encargada de la administración de las áreas protegidas en Chile, tiene disponible

en su sitio web en castellano y en inglés, lamentablemente siguen ocurriendo estos desastres ocasionados por conductas irresponsables de seres humanos.

Claramente, las acciones preventivas no son suficientes. Entre otras medidas, sería aconsejable no permitir el camping en el parque nacional. Ya existen bastantes lugares donde alojar dentro del parque –lo que será tema para otra columna- y se pueden potenciar más alternativas en el pueblo de Torres del Paine. Aparentemente también hacen falta mayores recursos para patrullaje y control de las actividades de los visitantes.

Creo que ha llegado la hora de reunir a todos los actores involucrados en el turismo en el parque nacional, tanto públicos como privados, y elaborar un plan de turismo serio, que considere la real capacidad de carga del área protegida y las medidas para mitigar los impactos de la actividad turística en la zona, para que pueda ser disfrutada por las futuras generaciones.

Marcela Torres

Periodista de la Universidad Andrés Bello y Máster en Turismo, con mención en
Ecoturismo, de James Cook University. Síguela en el blog sobre turismo responsable: //
southernconejourneysespanol.blogspot.com/


Por Lector Turismo
.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *