Inicio 30 de Noviembre de 2011

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Los vacíos laborales para los ...

Los vacíos laborales para los guías de turismo


Es común escuchar que uno de los beneficios de la industria turística es la generación de empleos. Esto en general es cierto, pero no siempre se dan con las mejores condiciones laborales y los guías de turismo lo saben muy bien. La misma naturaleza estacional del sector y las bajas remuneraciones muchas veces generan situaciones económicas y laborales complicadas para los trabajadores que a menudo resultan en una disminución de la calidad del servicio.

La mayoría de los guías son llamados para entregar servicios puntuales. Algunas veces son excursiones de día completo con un horario más o menos determinado, pero a menudo tienen que recibir o llevar gente al aeropuerto y además cubrir otras excursiones más cortas. El resultado es que muchas veces pueden comenzar su día a las 5:30 de la mañana y concluir a las 11:00 de la noche. Aunque tengan vacíos entre medio, son jornadas extenuantes. Por cierto, estas maratones generalmente se dan en la temporada alta y los guías las resisten estoicamente porque saben que
es la época en que tienen que “aperarse” económicamente para el resto del año.

A la inestabilidad laboral y los largos horarios, se suman los vacíos en la previsión social. Son muy pocos los guías que están contratados formalmente por una empresa. En consecuencia, no se les considera empleados y, por lo tanto, no tienen los beneficios de un empleado corriente, como por ejemplo el pago de imposiciones para fondos de pensiones y salud. Conozco muchos guías que no se imponen como trabajadores independientes porque sienten que “pierden” plata de su bolsillo. En consecuencia, no tienen ahorros para sus pensiones ni cobertura de salud.

Esa situación va a cambiar a partir del próximo año, cuando comience a regir la nueva exigencia de la Reforma Previsional de imponer el 40% de su renta imponible el 2012, aumentando al 70% el 2013 y al 100% el 2014. Aunque la imposición es necesaria, si no aumentan los honorarios que reciben, los guías se verán con menos ingresos disponibles para mantenerse.

Al no estar contratados por las empresas, los guías tampoco tienen acceso a beneficios como la capacitación y el desarrollo profesional. Desde hace unos años se han comenzado a crear asociaciones de guías a nivel nacional y local en Chile, precisamente para mejorar algunos de estos puntos, pero aún queda mucho por hacer.

Las bajas remuneraciones y la necesidad de contar con dinero para la temporada de “vacas flacas” tienen otro efecto adicional: El afán por obtener la mayor cantidad de comisiones posible, algo que la industria promueve. Ya he tocado el tema de las comisiones por artesanía en una columna anterior, pero esto se extiende también a otros servicios, como la alimentación.

A menudo, si los pasajeros no tienen el almuerzo incluido en su excursión, los guías tienden a llevarlos a restaurantes donde les dan el almuerzo gratis y les pagan por cada pasajero que lleven. Por lo general, no son los mejores lugares, pero la alternativa es dejarlos solos y que el guía y el conductor comiencen a buscar dónde poder alimentarse con el poco viático que les autorizan las empresas a las que les prestan servicios. El resultado final es que no siempre se entrega el mejor servicio.

Los guías nacionales también enfrentan otros desafíos, como la competencia desleal de ciudadanos extranjeros. Una queja recurrente es que en Chile se permite trabajar como guía a personas de cualquier nacionalidad, mientras que en países tan cercanos como Argentina y Perú no se acepta y se exige que se contrate un guía local, aunque el grupo vaya acompañado por un guía de la agencia emisora. A veces, incluso, sucede que extranjeros que vienen de vacaciones
terminan trabajando como guías durante la temporada alta y en algunas empresas derechamente se contrata a más personas extranjeras de lo que la ley chilena permite.

Muchos empresarios pueden argumentar que contratan extranjeros porque la mano de obra nacional no tiene las capacidades necesarias, pero si no las generamos y no mejoramos las condiciones laborales, nunca las va a tener. El problema es que es difícil detectar estas situaciones porque, al no ser trabajadores estables, los guías no aparecen en los registros de empleos. El INE elaboró el último estudio sobre empleos en turismo el 2009, pero sólo incluye los servicios de alojamiento y alimentación.

Creo que es importante contar con legislación que proteja a los guías, tal como existe para los trabajadores agrícolas de temporada. Ese es el espíritu del Proyecto de Ley para Trabajadores Eventuales del Turismo, que duerme en el Congreso Nacional desde 2007. La iniciativa toca algunos temas, como los largos horarios, pero se queda corta en cuanto a la situación general de desprotección laboral de los guías de turismo.

Esperemos que el tema sea finalmente abordado como país, para que podamos contar con la mano de obra capacitada y con condiciones de trabajo justas que se requiere para enfrentar la actividad turística con una perspectiva moderna y de calidad que nos permita competir favorablemente con otros destinos.
Marcela Torres

Periodista de la Universidad Andrés Bello y Máster en Turismo, con mención en Ecoturismo, de James Cook University.


Por Lector Turismo
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